Desarrollo socioemocional

La montaña rusa de la autoestima

Tu hijo sigue siendo un niño pequeño en muchos sentidos (pero no se lo digas). A la vez, también está empezando a acercarse a la adolescencia, y con esto llegan los cambios del cuerpo, mente y amistades. En esta edad, verás una gran variedad en niveles de desarrollo. Algunos niños son todavía bebés en mente y cuerpo, mientras que otros están en camino a la adolescencia. Proteger su autoestima está a punto de convertirse en un trabajo a tiempo completo (como si necesitaras uno más).

A medida que tu hijo avanza en la primaria, ¿qué tipo de desarrollo socioemocional verás? ¿Y cómo puedes ayudarlo a prepararse para la montaña rusa de los próximos años?

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Su autoestima sube y baja. Es posible que tu hijo, que antes era seguro de sí mismo, se vuelva un poco más retraído o ansioso, o más crítico de sí mismo en nuevas maneras. También es probable que empiece a preocuparse más por lo que piensan sus compañeros, lo que puede significar más discusiones en casa sobre ropa, tecnología y actividades independientes. Como padres, nuestra labor ahora (como siempre) es pensar qué batallas valen la pena pelear... y cuáles podemos “rendirnos” para darles pequeñas victorias. Manteniendo claro que lo primero es la seguridad, por supuesto, considera cómo puedes darle espacio a tu hijo para crecer como persona. Tal vez esto signifique apoyar sus elecciones de vestuario, darle opciones al elegir actividades extracurriculares o dejar que decore su espacio personal en casa.

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Sus amistades son más estrechas e independientes. A medida que empieza a formar grupitos y otras dinámicas complicadas del recreo, es probable que tu hijo también empiece a sentir más ansiedad en torno a sus amigos. Aunque empiece a alejarse de ti, hay buenas razones para mantenerte lo más cerca posible mientras puedas. Pregúntale cómo le va. Conoce a los chicos con los que sale (si puedes). Reúnete con las familias de sus amigos en el parque para que puedan socializar todos juntos. Antes de que vayan a casa de un nuevo amigo sin ti, considera la posibilidad de tener una conversación sobre la seguridad con la otra familia (aquí tienes algunos buenos consejos sobre cómo preguntar si hay armas en casa). Y si tu hijo ya utiliza un teléfono u otro dispositivo, contrólalo todo: deberías tener acceso a todas sus comunicaciones en este momento. 

(Si te estás preguntando cuándo es un buen momento para darle un teléfono, aquí tienes algunas cosas para tener en cuenta).

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Es posible que empiece a preocuparse por los cambios en su cuerpo. Estas preocupaciones pueden ser por su propio cuerpo (si ha empezado a notar cambios) o por el de los demás (si nota que otros niños están cambiando antes que él). Puede ser incómodo hablar de estas cosas con tu hijo, pero no hay mejor momento que el presente para hablar de que todo tipo de cambios en nuestro cuerpo son normales y merecen ser celebrados, y saber qué esperar hará que todas estas transiciones sean más fáciles para todos. Si necesitas ayuda para iniciar la conversación, aquí tienes algunos libros de consulta sobre el cuerpo y la pubertad apropiados para la edad de tu hijo.