Habilidades para la vida

Preparándose para la escuela media

Cuando tu hijo está en tercer grado, la escuela media parece una cosa lejana, pero la gran transición se avecina. Una vez que llegue a sexto grado, se le pedirá que haga mucho más por sí mismo dentro y fuera de la escuela. Así que estos son los años en los que hay que desarrollar las habilidades de funcionamiento ejecutivo, para que sea capaz de gestionar su tiempo y mantenerse organizado para el futuro.

La secundaria es una etapa en donde los niños se vuelven mucho más independientes: Tu hijo probablemente empiece a cambiar de aula durante la jornada escolar; tendrá que organizarse para hacer tareas de diferentes asignaturas con distintos profesores; y es posible que tenga actividades extracurriculares o sociales que le ocupen más tiempo, por lo que tendrá que organizarse para poder hacerlo todo.

Si esto te parece algo lejano... ¡lo es! Pero el tiempo vuela, así que ahora es un buen momento para empezar a desarrollar estas habilidades poco a poco. 

¿Qué tipo de habilidades de funcionamiento ejecutivo debería trabajar tu hijo de tercer, cuarto o quinto grado ahora, para prepararse para la escuela secundaria?

1

Empezar a gestionar su propio tiempo. Un niño que sabe gestionar su propio tiempo será capaz de realizar sus tareas sin prisas ni retrasos, y no tendrás que estar detrás de él para que haga sus deberes. ¿No te parece genial? (Bueno, es posible que aún requiera de un poco de empuje por tu parte.) ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a aprender a hacer esto? Para empezar, cómprale un reloj si aún no lo tiene. Aunque hoy en día abundan los relojes digitales, asegúrate de que sepa leer un reloj analógico (¡porque lo necesitará en algún momento!). En lugar de decirle que es hora de apagar la televisión y hacer los deberes, pídele que piense en cuántos deberes tiene, cuánto tiempo cree que le tomará hacerlos y cuánto tiempo dispone para todo.

2

Aprender a planificar con antelación. A medida que tenga más cosas que hacer dentro y fuera del colegio, tendrá que aprender a planificar con antelación para no sentirse abrumado. Un niño que sabe planificar bien puede hacer, por ejemplo, su propia lista de cosas que empacar para un viaje, o ver la lista de tareas y determinar cuáles son las más importantes. Para ayudar a tu hijo a aprender a planificar, empieza por darle una sencilla agenda física en la que pueda escribir sus tareas y otras actividades en un calendario semanal.

3

Aprender a ser organizado. Si tienes un niño cuya mochila parece una pequeña explosión diaria, ahora es un buen momento para que empiece a organizarse. Anímalo a idear un sistema que le funcione: ¿Necesita una carpeta para cada clase? ¿O tal vez prefiera una carpeta para las tareas que debe hacer y otra para las ya terminadas? Le sería útil crear un sistema de organización para la escuela y otro para la casa. Considera la posibilidad de crear una "zona de escuela" en casa: un espacio en donde pueda poner las cosas que trae y lleva de la escuela cada día, los papeles importantes que tienes que firmar o revisar y donde pueda cargar sus dispositivos que necesite para la escuela.

4

Tomar más responsabilidad por sus propios actos. ¿Tu hijo no terminó la tarea a tiempo? ¿O ha dejado algo importante en la escuela? Parte de la independencia consiste en aprender a asumir responsabilidades. Para ayudarlo a desarrollar esta habilidad, deberás empezar a convertir sus errores en oportunidades de aprendizaje, y resistir el impulso de sacarlo de apuros rápidamente como lo hacías cuando era más pequeño. No le pidas al maestro más días para terminar la tarea ni corras a la escuela cuando ha dejado algo; en vez, recuérdale que debe utilizar su lista de quehaceres y herramientas de organización para estar al día. (Y si esas herramientas no le funcionan, quizá sea el momento de pensar qué debería estar haciendo diferente).