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Cómo criar a un buen amigo

Ya se avecina el regreso a clases. ¿Sabes quiénes son los amigos de tus hijos?

Para los niños, una de las cosas más emocionantes del regreso a clases es reencontrarse con sus amigos. Es una especie de ritual, escudriñar las listas de clases cada otoño para saber quién te tocó de maestro y cuáles de tus amigos estarán contigo.

Como padres de familia, nos preocupamos por los amigos y los grupos sociales de nuestros hijos no solo porque queremos que sean felices, sino porque entendemos instintivamente lo que demuestra un conjunto creciente de estudios: los amigos de tu hijo pueden tener un gran impacto en su éxito en la escuela y en la vida. Los amigos que rodean a tu hijo influyen en su comportamiento, en sus niveles de actividad física e incluso en sus hábitos alimenticios, por lo que no debería sorprenderte que también influyan en sus calificaciones.

Ahora bien, intentar forzar una amistad o decirle a tu hijo de quién puede o no puede ser amigo probablemente no va a funcionar. Lo que sí puedes hacer es crear las condiciones para que se desarrollen amistades sanas.

Estas son las cinco cosas que puedes hacer:

  • Conoce a los amigos de tu hijo. Presta atención a las personas con las que convive tu hijo (en la vida real y en el mundo virtual) y pon atención a los nombres que no hayas oído antes. Pregunta qué hacen juntos y aprovecha las oportunidades para hablar con los amigos de tu hijo y conocerlos directamente.
  • Ayúdalos a desarrollar habilidades de amistad. Las amistades sanas requieren habilidades sociales como demostrar amabilidad y empatía, comunicarse con claridad, compartir, regular las emociones y afrontar los conflictos. Anima a tu hijo a leer libros y ver programas de televisión que muestran amistades positivas, se consciente de los comportamientos que modelas con tus propios amigos y ayuda a tu hijo a reforzar habilidades específicas con las que pueda tener problemas.
  • Crea espacios para que los niños pasen tiempo juntos. En el caso de los niños más pequeños, esto puede significar organizar citas para jugar los fines de semana o asegurarse de que conocen los confines del área en donde pueden jugar cuando pasan tiempo al aire libre. En el caso de los niños mayores, puede significar hacer espacio en el calendario familiar para pasar tiempo con los amigos, o ayudarlos a ponerse en contacto con los amigos que no ven a menudo en la escuela.
“Conversa sobre los valores de tu familia ("en nuestra familia, siempre somos amables con los demás"), anímalo a utilizar sus principios morales para distinguir el bien del mal y presta atención a las malas influencias con comportamientos "contagiosos".”
  • Exponerlos a nuevas personas y grupos. Ayuda a tu hijo a ampliar su círculo social y a tener la oportunidad de hacer nuevos amigos haciéndolo participar en deportes o clubes, asistiendo juntos a actos familiares, actividades religiosas o a un centro comunitario, o ayudándolo a conocer a sus vecinos.
  • Si algo te preocupada, di algo. Aunque prohibir una amistad es casi siempre contraproducente, vigilar con quién pasa tiempo tu hijo y qué impacto tienen en él es parte de tu trabajo como padre. Conversa sobre los valores de tu familia ("en nuestra familia, siempre somos amables con los demás"), anímalo a utilizar sus principios morales para distinguir el bien del mal y presta atención a las malas influencias con comportamientos "contagiosos".