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Cómo saber si tu hijo está fracasando en la escuela

Como ahogarse, el fracaso escolar no siempre luce como uno cree.

¿Cómo se ve alguien que se está ahogando? La versión cinematográfica es fácil de imaginar. Hay un montón de chapoteo y agitación. Un grito de ayuda. Jadeos para respirar. Burbujas. El problema es que así no luce en la vida real.

Muy a menudo, una persona se ahoga cuando hay otras personas cerca, sin que nadie se dé cuenta de lo que ocurre. Suele ser silencioso, porque las víctimas de ahogo se concentran en respirar, no en gritar, y suele haber muy poco chapoteo. A veces, la mejor señal de que un niño en el agua puede estar en problemas no es que haga ruido o parezca angustiado, sino que esté inusualmente quieto.

¿Y el fracaso escolar? ¿Cómo luce?

También hay una versión de Hollywood de esta tragedia: el mal comportamiento. Las miradas hoscas. Estar en el "grupo social equivocado". Los deberes y el estudio descuidados. Los profesores preocupados. Todos esos suspensos y ceros en tinta roja.

“Sin embargo, al igual que ahogarse, el fracaso no siempre es tan ruidoso y obvio.”

Sin embargo, al igual que ahogarse, el fracaso no siempre es tan ruidoso y obvio. Para muchos estudiantes, es un proceso más silencioso de hundimiento. Ellos "hacen todo su trabajo". Van a la escuela. Tienen amigos. No fracasan en todas las clases. De hecho, puede que no fracasen ninguna asignatura. No hay necesariamente un único momento en el que pasen repentinamente de nadar a ahogarse; en algún momento, simplemente empiezan a hundirse y nunca vuelven a salir a flote. Cuando alguien se da cuenta, suele ser demasiado tarde.

Los académicos llevan años documentando este patrón. "La decisión de un estudiante de abandonar la escuela secundaria no es un acto repentino, sino un lento proceso de desvinculación a lo largo de un período de años", señalan los investigadores de Civic Enterprises y la Universidad Johns Hopkins. "Las señales de advertencia del abandono escolar son evidentes mucho antes de que los estudiantes abandonen realmente la escuela, señalando la tormenta de problemas que se avecina para algunos ya en los grados de escuela primaria o en los primeros grados de escuela media".

La buena noticia, según los mismos investigadores, es que "la mayoría de los estudiantes que corren el riesgo de abandonar la escuela pueden graduarse si se les proporcionan los apoyos adecuados con la suficiente antelación y esos apoyos se mantienen."

Entonces, ¿cuáles son las verdaderas señales de alarma que hay que buscar?

  • Ausencias frecuentes, que son devastadoras para los niños y se han relacionado con mayores tasas de abandono escolar. Esto no siempre significa faltar a la escuela durante semanas enteras; tan solo 1 a 2 días perdidos al mes pueden situar a un estudiante en el territorio de "ausencias crónicas".
  • Las malas calificaciones, incluso en los primeros años de la escuela. Un estudio sobre el abandono escolar descubrió que leer o hacer matemáticas por debajo del nivel de grado tan pronto como el primer grado duplica el riesgo de que un estudiante abandone la escuela más adelante. El estudio descubrió que en sexto grado, un estudiante con un GPA inferior a 3,0 tenía tres veces más probabilidades de abandonar la escuela. Hay que tener en cuenta que un GPA de 2,0 sigue siendo un promedio de C. Si ves los boletines de calificaciones de esos estudiantes, no se verán necesariamente notas de fracaso.
  • Dificultades tempranas con la lectura: Entre el kínder y el tercer grado, los estudiantes aprenden a leer; después, leen para aprender. Los niños que no leen con soltura en tercer grado simplemente no dominan las herramientas que necesitan para seguir el ritmo académico de los años siguientes. Múltiples estudios han confirmado que esto es una grave señal que hay que abordar con urgencia.
  • Mal comportamiento: Las suspensiones o expulsiones son claramente señales de alarma. Pero también hay indicadores más sutiles de problemas, como las menciones de mal comportamiento en los boletines de calificaciones, las notas a casa sobre interacciones irrespetuosas o un patrón de no completar las tareas escolares.
  • Desinterés: Todos los niños dicen que la escuela es "aburrida" en un momento u otro, pero un niño que expresa constantemente su aburrimiento con la escuela porque siente que no está aprendiendo nada o que no está siendo desafiado debe ser motivo de preocupación. Cuando los investigadores le preguntaron a los estudiantes que abandonaron la escuela secundaria el porqué de sus acciones, casi la mitad (47%) respondieron que una de las principales razones es que sus clases no eran interesantes. El desinterés es una de las principales razones elegidas por los estudiantes que, por lo demás, obtuvieron altos promedios y se consideran motivados para trabajar duro si es necesario.

¿Qué puedes hacer como padre de familia?

1

Presta atención.

Pregúntale a tus hijos sobre sus estudios y presta atención a sus calificaciones. Más de dos tercios (68%) de los estudiantes que abandonaron la escuela secundaria informaron que sus padres "se involucraron más cuando fueron conscientes de que su hijo estaba a punto de abandonar los estudios". Esto suele ser demasiado tarde.

2

Asegúrate de que tus hijos lleguen a la escuela a tiempo todos los días.

Parece sencillo, pero la asistencia es importante. Es difícil que los niños aprendan si no están en clase. Vigila de cerca la información sobre la asistencia que aparece en la mayoría de los boletines de calificaciones.

3

Cuidado con las calificaciones bajas.

No solo las calificaciones de F, sino también las Cs y las Ds. También es una buena idea buscar cualquier diferencia importante entre las calificaciones de tu hijo y las puntuaciones de los exámenes estandarizados; por ejemplo, si tu hijo obtiene una B en matemáticas en la escuela, pero obtiene una puntuación inferior al promedio en matemáticas en el último examen estatal.

4

Habla con los maestros.

Conversa con los maestros de tu hijo sobre tus expectativas y no temas presionar para que te den su punto de vista sincero. "Quiero asegurarme de que mi hijo(a) esté preparado(a) para la universidad. ¿Va por buen camino?". Si la respuesta es no, o tal vez no, pregunta por un plan para volver a encarrilarlo(a).

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. 

Por eso el 94% de los padres de familia dicen que esperan que sus hijos vayan a la universidad. Sin embargo, solo el 28% de los estudiantes obtienen un título universitario de cuatro años a los 25 años de edad. ¿Por qué? Muchos se desvían del camino al principio de su trayectoria, sin que nadie haga sonar la alarma. Parecía que les iba bien, pero luego ya no.

¿Quieres asegurarte de que tu hijo no se hunda en la escuela? Asegúrate de saber cómo luce el ahogamiento. Y prepárate para saltar al agua.