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Lo que deben saber los padres sobre retrasar el ingreso a kínder

La decisión de retrasar el ingreso a kínder de tu hijo y esperar un año más puede ser difícil para las familias. Esto es lo que debes saber.

Las familias con niños que serían los más pequeños en su año escolar nos preguntan a menudo si deberían considerar la posibilidad de mantener a su hijo en el preescolar por un año más antes de empezar el kínder. No hay una respuesta fácil. Retrasar el ingreso a kínder conlleva preguntas sobre lo que es mejor para tu hijo y lo que es mejor para los hijos de otras personas. Las familias también deben tener en cuenta las normas de su estado y distrito escolar.

Si tu hijo cumple años antes o después del 1 de septiembre (fecha límite que varía según el distrito escolar), es posible que tengas opciones y tu hijo podrá ingresar a kínder siendo de lo más pequeños o de los más grandes de su salón. ¿Qué puedes considerar? Tal vez tu hijo parezca mucho más joven que sus compañeros y la idea de que esté en un aula con niños casi un año mayores que él le resulte intimidante. Tal vez te preocupa que no esté preparado para el kínder debido a comportamientos que "parecen de un niño pequeño", como la falta de regulación emocional.

Aquí hay algunas cosas que debes considerar al tomar esta decisión:

  • Las políticas de tu estado y distrito escolar sobre el ingreso a kínder. No todos los estados requieren que los niños vayan a kínder. Si vives en un estado donde el kínder es técnicamente opcional, es posible que no tengas la opción de retener a tu hijo un año más. Es probable que haya requisitos de fecha de nacimiento para la inscripción en kínder, y si tu hijo se queda en casa en el año en que técnicamente es elegible, se espera que se inscriba en primer grado al año siguiente. En este caso, perder un año de escuela puede ser perjudicial, ya que aprenderá y se desarrollará mucho en kínder.

  • Qué tan listo está tu hijo para el kínder. Para ser sinceros, esta idea de "estar listo" para kínder puede ser malinterpretada. Muchos padres creen que sus hijos deben estar preparados académicamente de una forma que no es realmente necesaria. Por ejemplo, algunos niños empezarán kínder sabiendo ya todas las letras; otros pronto aprenderán el alfabeto. No es necesario que los niños lean o escriban para estar preparados para kínder; algunos niños sabrán hacer estas cosas y otros no. Dicho esto, si crees que tu hijo podría beneficiarse de un año más de desarrollo social, esta puede ser una razón válida para esperar. Lo más probable es que las clases de preescolar o pre kínder tengan menos niños y más adultos que en las clases de kínder. Nunca está de más consultar con el pediatra sobre este tema. Puede que tu médico te recomiende un año más de preescolar para que tu hijo tenga más tiempo para desarrollar sus habilidades sociales y de regulación emocional, o puede que piense que tu hijo podrá ir desarrollando estas habilidades en kínder. Sea cual sea tu decisión, puedes colaborar con el pediatra y los maestros de tu hijo para elaborar un plan de apoyo a su aprendizaje.
“Para la mayoría de los niños, no importa mucho si son los mayores o menores de su grado.”
  • Cuestiones financieras. A no ser que estés en un distrito con preescolar público, probablemente estés pagando por el preescolar de tu hijo, y otro año más no es poca cosa. Ahorrar en la matrícula es una razón totalmente válida para optar que tu hijo vaya a kínder e inscribirlo desde ya.
  • Alguien tiene que ser el más pequeño. Cuando los padres de familia que pueden permitirse un año más de preescolar retrasan el ingreso a kínder de sus hijos, mientras que otros padres no pueden hacerlo, surgen importantes cuestiones de equidad. Las familias que optan por retrasar el ingreso a kínder suelen tener más ingresos y más formación que las que no lo hacen. Pero los estudios demuestran que, en la mayoría de los casos, la edad a la que un niño comienza el kínder no supone una gran diferencia en sus resultados a largo plazo.

¿En resumen?

Algunas familias tienen razones válidas para mantener a sus hijos en un entorno preescolar durante un año más (o, en última instancia, repetir el kínder, que puede ser otra opción). Esto fue especialmente cierto en el período inmediatamente después al primer año de la pandemia, cuando los niños perdieron también mucho tiempo de interacción social y aprendizaje. Pero para la mayoría de los niños, no importa mucho si son los mayores o menores de su grado. Si inscribes a tu hijo en kínder cuando le toca, probablemente estará muy bien.