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Cómo dormir mejor para rendir mejor en la escuela

Cuando piensas en lo que se necesita para que te vaya bien en la escuela, probablemente pienses en cosas como participar en clase, estudiar y hacer los deberes. Pero hay algo más que viene antes de todo eso: Dormir bien.

La Fundación Nacional del Sueño sugiere que los niños de 5 a 12 años de edad deben dormir entre 10 y 11 horas por noche (y unas 9 horas en el caso de los adolescentes). Piensa en el sueño como una oportunidad para que tu hijo recargue sus baterías. Dormir bien beneficia el crecimiento físico, ayuda a controlar el peso e incluso estimula el sistema inmunitario.

Los investigadores han descubierto que los niños que tienen una mejor calidad de sueño obtienen mejores resultados en matemáticas y lectoescritura. Sin dormir lo suficiente, los niños tienen más dificultades para aprender, prestar atención y recordar cosas. (Y como cualquier padre de familia sabe, es menos agradable estar con ellos).

Sin embargo, lo entendemos: hacer que tu hijo se acueste a dormir no siempre es fácil. Estas son cinco estrategias que puedes probar en casa para que tu hijo obtenga el descanso que necesita.

  • Mantén una rutina y una hora de dormir consistente. Los niños responden bien a las rutinas, y además mantienen a la familia organizada. Intenta designar bloques de tiempo para su tiempo libre, hacer las tareas y deberes, cenar y preparase para dormir. Para la hora de dormir, opta por una rutina relajante que incluya un baño o ducha caliente y tiempo para que tu hijo se calme. ¿Una de las mejores cosas que puedes hacer? Leer con tu hijo.
  • Limita el tiempo de pantalla justo antes de acostarse. Aunque puede ser tentador pasarle el iPad cuando insista en que no tiene sueño, intenta evitarlo. La luz azul que producen las tabletas y los teléfonos inteligentes puede alterar los ritmos biológicos de los niños y dificultar que se duerman. En su lugar, introduce la lectura, el dibujo u otras actividades tranquilas justo antes de acostarse.
  • Evita las bebidas azucaradas o las sodas por la noche. Esto incluye las bebidas deportivas e incluso los jugos de frutas. Los expertos en salud pública llaman a estas bebidas "caramelos líquidos". Del mismo modo, evita los caramelos reales o los dulces, así como todo lo que contenga cafeína.
  • No permitas que los niños tengan una televisión en su habitación. Los niños que tienen televisión en sus cuartos son más propensos a tener problemas de sueño, además de otros problemas de salud. Al tener una televisión, el control está en sus manos, no en las tuyas, y eso es mala idea en general.
  • Asegúrate de que tu hijo haga algo de ejercicio. Al igual que los cachorros, los niños que hacen más ejercicio durante el día se duermen más rápido y permanecen más tiempo dormidos y permanecen más tiempo dormidos por la noche. Asegúrate de que la escuela ofrezca clases de educación física y recreo, y aprovecha los parques locales, los patios de recreo y las ligas deportivas.
  • Y un consejo más: si tu hijo tiene su propio teléfono móvil o tableta, haz que lo cargue durante la noche fuera de su habitación, en un lugar como la cocina o en la sala de estar. Así evitarás que se quede despierto hasta tarde viendo cosas en Internet o que lo molesten las notificaciones de alerta mientras duerme.