Our People / Published May 05

Cuidar de mí misma significa tener tiempo para mi sola

Una Navegadora encuentra su rumbo como madre primeriza en la pandemia.

Con la llegada de nuestra hija en media pandemia COVID-19, mi esposo y yo hemos tenido muy poco tiempo de “cuidado personal”. Ya saben a lo que me refiero.

A ambos nos apasionan nuestros trabajos, que requieren atención y amor. Al terminar la jornada laboral, empieza la jornada de bebé Zára: preparar la cena (la de ella y la de nosotros), lavar platos, darle un baño (y si corremos con suerte, bañarnos nosotros también) e iniciar la rutina de la noche—que significa hacer lo que sea necesario para que la bebé se duerma. Esto a veces incluye, pero no se limita a, tomar turnos cargándola, darle una serenata, bailar con ella, leerle y a veces llorar un poco (tanto ella como nosotros) hasta que finalmente se quede dormida. Luego nos toca limpiar, sacar al perro, preparar los biberones de la noche e irnos a dormir antes de despertarnos varias veces durante el curso de la noche.

Así que a veces me pregunto, ¿cuándo habrá tiempo para ? ¿Cómo encuentro tiempo cuando simplemente no hay suficientes horas al día para cuidar de mí, mi salud mental y física y mi espíritu? Ya sé que no soy la única madre que trabaja y que no tiene tiempo, especialmente con el aislamiento de la pandemia. Pero saber que no somos los únicos pasando por esto no debería normalizar el hecho de no cuidarnos.

En nuestro hogar, mi esposo y yo hemos elaborado un sistema los fines de semana para cuidar de nosotros mismos y mimarnos un poco. Cada sábado en la mañana, él está libre de las obligaciones de la bebé hasta que decida acompañarnos en la cocina. Y los domingos es mi turno.

En un domingo reciente, dormí hasta que mi espíritu decidió que era hora de levantarse, hice bicicleta por 10 minutos (ya se me había olvidado pedalear, es más, tenía casi dos meses de no montar bicicleta). Fue mágico. Disfruté del momento y exhalé profundamente. Me concentré en mi respiración y con cada pedaleo me dije a mi misma que me merecía este momento a solas. Me di una larga ducha caliente y terminé la mañana escribiendo un poco. A eso de las once de la mañana, me sentía llena de energía y lista para afrontar el día. Solo tomó un par de horas y no costó nada, pero es impresionante lo valioso que puede ser tomarse un poquito de tiempo.

Claro, es un privilegio tener un compañero con el quien compartir las obligaciones y alguien que me pueda dar la mañana libre. Si no tuviera una pareja en la que apoyarme, tendría que recurrir a mi aldea—familiares, amigos o vecinos en los que confío—para encontrar ese tiempo para mí. Esto será diferente en cada familia. Pero especialmente después de un año en que hemos dado tanto sin recibir, un año que nos ha dejado pensando, “¿estoy haciendo un buen trabajo?”, debemos tratar de cuidarnos a nosotros mismos tan intencionalmente como cuidamos a nuestros hijos. Después de todo, es así como les enseñamos a amarse a sí mismos, modelando el autocuidado. Es cierto que no es fácil, pero sin duda merece la pena invertir tiempo y energía en pensar cómo cuidarse mejor.

“Después de un año en que hemos dado tanto sin recibir, un año que nos ha dejado pensando, “¿estoy haciendo un buen trabajo?”, debemos tratar de cuidarnos a nosotros mismos tan intencionalmente como cuidamos a nuestros hijos. Después de todo, es así como les enseñamos a amarse a sí mismos, modelando el autocuidado.”

Así que, en celebración del Día de la Madre este año, aquí hay otras de mis formas favoritas, gratuitas o asequibles, de cuidarse:

Estar a solas. Aunque sea caminar por el vecindario o un corto paseo por la naturaleza. Dale a alguien el bebé para que lo cuide un ratito y, en vez de ponerte a hacer quehaceres, tómate 15 minutos para ti (o más, si puedes). Si no hay nadie que te pueda ayudar con tu bebé, tómate un tiempo a solas durante su siesta. Cuando esté durmiendo seguro en su cuna, toma el monitor y siéntate un rato bajo el sol en tu patio. No tienes que irte lejos para disfrutar de unos preciados minutos sin que nadie te toque, te hable o te necesite. Sí, hay cosas por hacer. No, no necesitas hacer todo en este momento. Confía que tu cuerpo y mente te lo agradecerán.

Conecta con otras mamás. No hay ningún otro grupo de personas que entienden por lo que estás pasando tan íntimamente como otras mamás. A veces, lo que necesitamos después de un día difícil (o temporada de crecimiento rápido o de regresión de sueño) es sentirnos validadas. Conecta con otras mamás con niños de edades similares para compartir historias, risas, quizá algunas lágrimas, y pronto recordarás que no estás sola. Si quieres y tienes la ambición, hasta puedes formar tu propio grupo local de mamás para reunirse regularmente a compartir y compadecerse.

Convierte los quehaceres en tiempo de relajación. Okay, hay que doblar la ropa. Pero, ¿sabes qué más hay? Series de televisión para ver. Podcasts y audiolibros para escuchar. Amigos con quien ponerse al día por Zoom o altavoz. Haz tus quehaceres mientras haces algo divertido. Así lavar la ropa no te resultará tan pesado.

Haz un mandado falso. Este es uno de mis favoritos. No serás la única mamá sentada en su auto en el estacionamiento de Target. Solo digo que ir por un galón de leche siempre puede tomarte una hora. ¡Es un paseo ideal (sin tener que sentirte culpable)!

Date un gusto. ¿Tienes una bebida favorita? ¿O un helado? ¿Batido de bayas con menta? Date el gusto de lo que más te provoque (y no compartas con los niños).

No suena como mucho, y es cierto que padres y madres trabajadoras necesitan mucho más apoyo, pero hasta cuando no te rinde el tiempo, es posible y esencial, tomarte unos cuantos minutos para ti.