Our Work / Published Apr 06

Conectando los puntos entre los servicios de salud y el sistema escolar

Our new pediatric partnerships bring education support to families through a familiar and trusted source: their doctors.

“Siempre pregunto si han firmado algo. Ya que muchas veces no tienen toda la información sobre lo que están firmando. A veces ni siquiera está claro lo que es”.

Esta es Victoria Paulino, una de nuestras Navegadoras de Boston. Victoria está al mando de nuestro proyecto más reciente: una asociación con un programa de salud comunitario que permite a los pediatras recomendar nuestros servicios de apoyo educativo a las familias que lo necesiten. Cuando una familia es remitida a EdNavigator, Victoria recibe un corto resumen del pediatra: “apoyos inadecuados en la escuela” o “necesita una evaluación de educación especial”. Victoria entonces hace las llamadas necesarias y empieza a investigar sobre qué está pasando y cómo puede ayudar.

“En gran parte, es como un trabajo de detective”, explica Victoria. “Estamos averiguando cuáles son realmente las necesidades de la familia, qué recursos tienen a su disposición, qué saben y qué no saben”.

Nuestro socio en esta labor, el Centro de Salud Comunitario de East Boston (EBNHC), atiende a familias del este de Boston, la ciudad y sus alrededores, desde Revere hasta Chelsea, Everett y Lynn, que están entre las comunidades de Massachusetts más afectadas por la pandemia. La mayoría de las familias hablan predominantemente español, y a menudo han recibido información importante sobre los servicios educativos que pueden recibir sus hijos, pero solo en inglés. Desde enero, Victoria ha estado trabajando con una familia a través de una referencia del EBNHC cuya experiencia es bastante común.

Diego (nombre ficticio) tiene tres años. El informe que recibió Victoria del pediatra especifica que Diego tiene un diagnóstico de autismo. Pero este no es el problema. El problema es que Diego asistía a la escuela y ahora no. ¿Por qué?

“La familia se había mudado recientemente. Antes de que se mudaran, Diego asistía al preescolar cinco días a la semana. La madre no estaba segura de los servicios que recibía en la escuela, pero me dijo que nunca tuvo que pagar nada, así que supe que era un programa de la escuela pública”.

Esa pista llevó a Victoria a llamar a la oficina del distrito en la ciudad donde la familia había estado viviendo. Efectivamente, el distrito tenía un expediente de Diego con un Plan de Educación Individual (IEP, por sus siglas en inglés) completo, un documento legalmente vinculante que debería habérsele comunicado a la madre en su primer idioma.

"Muchas familias que hablan un idioma distinto del inglés no reciben la información que necesitan para tomar decisiones informadas sobre los servicios de sus hijos", explica Victoria. "Eso es un problema".

“'Muchas familias que hablan un idioma distinto del inglés no reciben la información que necesitan para tomar decisiones informadas sobre los servicios de sus hijos. Eso es un problema'.”

Después de mudarse a su nueva ciudad, Diego tenía casi dos meses sin ir a la escuela. Había muchas personas interesadas en ayudar a Diego: su pediatra, el especialista en desarrollo que lo evaluó, sus antiguos maestros y su distrito escolar anterior. Muchas de estas personas tenían información importante sobre las necesidades de Diego. El problema era que no se podían comunicar entre sí. Y mientras su proveedor de atención médica se comunicaba con la familia en español, la escuela anterior de Diego lo hacía en inglés, lo que hacía mucho más difícil que su madre supiera qué hacer para transferir a Diego a un nuevo distrito escolar que tuviera los medios para apoyarlo con sus necesidades.

Aquí es donde entra Victoria. "Le pedí al distrito escolar que me enviara por correo electrónico todo su expediente y luego lo envié a la oficina de registro de su nuevo distrito. Pero en la oficina de matriculación están acostumbrados a matricular a los nuevos alumnos para el año que viene. Tuve que explicarles que no, que este niño tenía que ser matriculado ayer. Su familia no puede esperar más".

Había que encontrar una plaza disponible inmediatamente para Diego, en una escuela que tuviera un aula de preescolar independiente especializada para alumnos con discapacidades significativas, con el personal necesario para apoyarle. Había dos escuelas con este tipo de aulas a poca distancia de la nueva casa de la familia. Una de ellas tenía cupo.

"El verdadero trabajo consiste en conectar los puntos", dice Victoria. " Es difícil para una familia saber cómo abogar por un hijo si no sabe qué apoyo recibe o pudiese estar recibiendo”.

Al facilitar la comunicación entre los proveedores de atención médica y el distrito escolar en cuestión, y asegurarse de que las familias obtengan la información que necesitan en su idioma, Victoria no resuelve los problemas de las familias con las que trabaja, sino que las ayuda a obtener las herramientas y la información necesaria para abogar por sí mismos.

Ahora, la madre de Diego sabe lo que contiene su IEP, los servicios que tiene derecho a recibir y a quién acudir si tiene alguna duda o pregunta. Dice que está agradecida por el apoyo que recibió con un problema tan complejo. "Gracias a la ayuda de Victoria, fue posible que mi hijo entrara a la escuela".

El mes pasado, tras una pausa temporal de dos meses, Diego empezó clases en su nueva escuela.