Pensando y aprendiendo

Transición a la educación superior

Entrar en la universidad o en un programa de formación profesional es un gran logro. Pero empezar y prosperar en estos entornos es otra cosa muy diferente.

Lamentablemente, muchos estudiantes se pierden en el camino entre las cartas de aceptación y el primer día de clases (y aún más entre su primer año y la graduación). ¿Cómo puedes asegurarte que tu hijo casi adulto pase a la siguiente fase educativa con éxito?

Puedes ayudar a tu hijo a evitar el "derretimiento de verano" y a estar mejor preparado para prosperar una vez que llegue a la escuela:

1

Habla con el consejero de su secundaria antes de la graduación. Tu hijo no tendrá el beneficio de un consejero durante el verano, así que lo mejor es tomar ventaja de los consejos que te pueda dar ahora. Pídele a tu hijo que se siente con su consejero antes de que termine el año escolar para hacer un plan para todo lo que tiene que hacer desde ahora hasta la universidad. (Tú puedes optar por formar parte de esta conversación).

2

Investiga las exenciones de pago de los depósitos. Los estudiantes que reciben ayuda financiera pueden tener derecho a descuentos o exenciones en depósitos para cosas como la inscripción o el alojamiento. Es posible que estas exenciones no se anuncien como parte del paquete de ayuda, así que asegúrate de consultar con la oficina de ayuda financiera sobre lo que podría estar disponible.

3

Haz una lista de quehaceres para el verano. Hay un montón de pequeñas cosas que hay que hacer entre la graduación de secundaria y el primer día de clases de la universidad. (Con suerte, tu hijo hablará de muchas de estas cosas con su consejero en la reunión que acabamos de sugerir). Entre ellas, puede que haya que cumplir con los plazos de varios formularios y pagos. Y los estudiantes pueden tener que hacer selecciones relacionadas con los arreglos de vivienda, programas de trabajo-estudio, cursos y muchas otras cosas. No se espera que los padres de familia sepan sobre todas estas cosas que hay que hacer, pero puede ser útil sentarte con tu hijo al comienzo del verano y hacer una lista juntos. Repasen los materiales que han recibido de la universidad y anoten las fechas de entrega y plazos que tendrán que cumplir. Si tienen preguntas sobre temas importantes como la ayuda financiera, es mejor identificarlas ahora que al comienzo del año escolar.

4

Ponte en contacto con un adulto o un estudiante del programa con antelación. Estamos de acuerdo: tu hijo podría mortificarse si le envías un correo electrónico a uno de sus futuros profesores. (No lo hagas). Pero ponerte en contacto con alguien de su programa antes del día de mudanza puede ser una buena idea. Anima a tu hijo a buscar a la persona adecuada: ¿Hay algún estudiante en su universidad que se haya graduado de su secundaria? ¿Tendrá un decano de estudiantes o un asesor residente? Si no están muy lejos del campus, busquen oportunidades para visitar la universidad. Es un buen momento para ponerse en contacto con alguien de la oficina de ayuda financiera o de admisiones. Así te asegurarás que tu hijo conozca a alguien bien informado que podrá responder a sus preguntas durante todo el proceso de inscripción.

5

Haz que practiquen siendo adultos. ¿Sabe tu hijo lavar su propia ropa? ¿Preparar comida sin encender un fuego en el microondas? (Por cierto, los microondas no están permitidos en las residencias universitarias). ¿Hacer y seguir un presupuesto que incluya costos ocultos, como meriendas y transporte? Si no es así, el verano anterior a la universidad es el momento adecuado para que aprendan, para que no se queden mirando la lavadora sin saber qué hacer cuando lleguen por primera vez al campus.

6

Busca fuentes de apoyo con antelación. La universidad puede ser abrumadora para cualquiera, y los estudiantes que son los primeros de su familia en asistir corren más riesgo que otros de "derretirse en verano" o abandonar los estudios por el camino. Puede ser útil identificar una red de apoyo de antemano, para que tu hijo sepa a dónde puede acudir en busca de ayuda si la necesita. Esto podría incluir la oficina de ayuda financiera de su universidad, los servicios de asesoramiento o la oficina de accesibilidad. Además, muchas universidades cuentan con una oficina dedicada a apoyar a los estudiantes universitarios de primera generación y de bajos ingresos. Además, las casas de cultura y los grupos de afinidad pueden ser grandes fuentes de comunidad. En el aspecto académico, los estudios muestran que los nuevos estudiantes pueden desanimarse fácilmente en los cursos de nivel introductorio que pueden ser mucho más difíciles que las clases de secundaria, lo que a su vez los pone en riesgo de abandonar la universidad. Habla con tu nuevo estudiante universitario para identificar fuentes de apoyo académico antes de que las necesite.

Los estudiantes que viven en casa corren un mayor riesgo de no terminar sus estudios, en comparación con los que viven en el campus. Si tu hijo va a vivir en casa, hay ciertas cosas que puedes hacer para ayudarlo.

Estas son algunas de las cosas que puedes intentar si tu estudiante universitario vive en casa:

1

Planifica cómo se relacionará socialmente en la escuela. Una de las principales razones por las que los estudiantes que viven en casa abandonan la universidad en mayor medida que los estudiantes residentes es que pierden el "sentido de pertenencia". En pocas palabras, puede ser más difícil sentirse conectado a la comunidad del campus cuando no se vive en él. Si tu hijo va a vivir en casa mientras estudia, ayúdalo a elaborar un plan para conectarse con su comunidad universitaria. Esto podría incluir una reunión con la oficina de servicios para estudiantes no residentes de la universidad (o como sea que la llamen) para averiguar qué actividades y apoyos están disponibles. Los estudiantes pueden estar interesados en unirse a clubes relacionados con sus intereses o participar en grupos de afinidad con los que se identifican. Puede parecer una frivolidad, pero socializar en el campus es una parte importante para que los estudiantes sientan que pertenecen.

2

Establece expectativas razonables sobre cómo balancear el tiempo entre el hogar y los estudios. Si tu hijo sigue teniendo responsabilidades familiares mientras estudia, ¿cómo organizará sus responsabilidades académicas y las oportunidades de relacionarse socialmente en la universidad? ¿Dispone de un espacio de estudio? Si contribuye económicamente en casa, ¿se tienen en cuenta también los gastos escolares imprevistos, como los libros y las salidas sociales? Hablar de todas estas cuestiones (y de otras que puedan ser relevantes para tu familia) con antelación puede ayudar a tu hijo a evitar que se sienta abrumado o ansioso por equilibrar las exigencias del hogar y la escuela.